

Editorial Gimnasia no muestra nada, la situación es desesperante y sus hinchas esperan lo peor

Gimnasia no tiene respuestas y su futuro no muy lejano, asoma como negro. El equipo entró en caída libre y el suelo parece ser el descenso.
El hincha putea, grita y patalea, pero termina como el equipo: abatido y sin ganas de nada. Derramando lágrimas de dolor presagiando lo peor.
La pregunta que corre en la tribuna es ¿Pero cómo se va a salvar de esto?. Y cómo…nadie lo sabe. Hace siete partidos que Gimnasia viene perdiendo con este rival, algo que marca que todo lo que pasa no es casualidad y que el club viene tropezando y nadie tomó conciencia que en algún momento iba a caer y está cayendo.
¿Hasta cuándo te vas a salvar de una promoción?, es la otra pregunta que no tiene respuesta. Si Gimnasia consigue el milagro de salvarse del descenso directo, ¿supera esta instancia por tercera vez consecutiva?. Son todos interrogantes, Gimnasia es un interrogante.
El mundo del fútbol se sorprendió con el descenso de Central y en la piel azul y blanca se encendió el alerta. ¡Si se va Central, ojo el año que viene!. No se tomaron los recaudos, esto que pasa ahora se veía como muy lejano y se pensaba que nunca le iba a tocar al Lobo. Le está tocando y le está tocando feo.
Qué más queda. Esperar, como si estuviese en terapia y con un respirador artificial. Pedirle a Dios, rezar, hacer fuerza. A Gimnasia siempre lo caracterizó la lucha y el viento en contra. Habrá que seguir y aunque haya ganas de llorar, secar las lágrimas con bronca y levantar la cabeza como se hizo siempre. El Lobo hoy, sólo tiene a sus hinchas y necesita que ellos lo apuntalen hasta el final.